Annie Garcés y el regalo pendiente para todos | Pistacubana ANÁLISIS
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Annie Garcés y el regalo pendiente para todos

    Hace casi un año Annie Garcés cantó en el Teatro Nacional de Cuba. Aquella tarde de domingo hizo un recorrido por algunas canciones de la trova: invitó a cantantes jóvenes y otros muy experimentados, defensores de su misma causa musical.

    “Ella lo hizo bien, pero podía para más”, expresaban algunas personas mientras salían de la calurosa sala Avellaneda. “Es una muchacha muy talentosa, y con buen futuro en la música”, concluían así los análisis del concierto, que quedó grabado en formato DVD.

    Unos sábados atrás, Annie Garcés le cantó a la mujer en la sala del museo del Edificio de Arte Cubano. Aquel concierto demostró, a diferencia del sucedido en el Teatro Nacional, que la confianza de Annie Garcés en su talento la hará avanzar en la música cubana, y siempre que así sea, el público estará dispuesto a seguirla, dondequiera que cante.

    Los asistentes al concierto de Annie en Bellas Artes disfrutamos de una joven con dominio de la escena, con más confianza en lo que decía cantando, sin rigidez en el vestuario que en esta ocasión la hizo más libre y menos preocupada por las poses.

    Pudo Annie Garcés tirar su pasillito en el concierto de Bellas Artes. Pudo extender las manos, subirlas, acaparar sensibilidades en ellas mismas y trasmitirla al público; se le vio disfrutar más, se sintió más motivada, menos tensa, sin tantas gangarrias que quizá en el Teatro Nacional la hicieron más bonita y menos expresiva.

    Tendrá Annie Garcés el aplauso sincero de su público mientras sus espectáculos tengan la sensibilidad y la sencillez de las mariposas de papel colocadas en las paredes como sucedió en el concierto del Museo de Bellas Artes, y mientras su repertorio en vivo tenga algún tema que la mueva de su zona de confort y el público se dé cuenta de eso.

    Si se hace un análisis del público que asistió al concierto de Annie en Bellas Artes, tendríamos como posible resultado que más de la mitad de los allí presentes superaban los treinta y cinco o los cuarenta años de edad. Esta conclusión, a priori, supone que la artista tiene el respaldo de un grupo poblacional que, por la edad, ha consumido músicas de artistas de épocas diferentes, que ha podido comparar y determinar lo mejor y lo no tan bueno, sin embargo, ellos siguen a la artista y llenan las sillas de los teatros.

    Habría que analizar, entonces, el repertorio musical de Annie, y probablemente exista la posibilidad de que ella sea tarareada, también, por los más jóvenes que tal vez reconocen su talento pero les falta la motivación por consumir su obra.

    Necesitamos un disco que compile la música de Annie Garcés. Un disco que los seguidores de esta artista puedan tenerlo, y que los directores de programas de radio y televisión, encargados de difundir la obra de nuestros músicos, lo utilicen para promocionar la voz de esta muchacha que canta tan agradable como el sonido de una flauta.

    Cuando esté ese disco, y ojalá sea pronto, seguramente habrá otro concierto, en algún teatro de Cuba, y ese logro será un regalo para todos.

   

@pistacubana|

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