La música urbana se parece a la moda, de repente la barba, quitarse el piercing, pantalones medio cortos, y la nueva tendencia borra de golpe la anterior.
Así, sin explicación, están literalmente pegados, más bien pegaos, en toda Cuba, tres chicos que representan el sentir callejero de los amantes de la música urbana más underground.
El Negrito, el Kokito y el Manu suceden en este juego de tronos a Chocolate, donde el ingrediente sexual y pornográfico resultan el leit motiv esencial, acompañado de una reincidente producción musical y una forma de cantar entre lo gutural y lo onomatopéyico.
Pero para asombro de los tanques pensantes de la música cubana, los chicos están sonando en todo el país, ya tienen un público y sus videos, numerosos, sobrepasan el millón de vistas en Youtube, y sabemos que aquí nadie se pone a ver videos en la wifi, porque no alcanza el “money” para esos lujos.
Habría que ver si ahora comienzan las colaboraciones, si ya logran tener empresa, a mayor celeridad que los decentes de la AHS, y nadie quita que de pronto algunos entendidos de la música cubana comiencen a elogiar algo de esta nueva propuesta que por su eficaz manera de propagarse está en la mira de #pistacubana.
Parafraseando la alta cultura, El Negrito, el Kokito y el Manu son los artistas exclusivos de esa poderosa disquera que es la calle, y si algo pudiera criticarse es que ahora me dejan fuera del camino a las restantes estrellas de la música urbana, las quedentro de dos años nadie recordará que existieron salvo por sus "tiraderas".
Buen paso, muchachos, ya nos dimos cuenta de que la expresión popular no tiene sentido si solo se la dejamos a la académica timba, a la explosiva rumba, o al polémico hip hop.



