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Tercera emisión del Guzmán 2019 brilló por las "Tentaciones de Giselle"

    La tercera emisión del concurso Adolfo Guzmán 2019, que homenajeó a Polo Montañez, hizo alusión al Teatro Musical Cubano y tuvo la presencia de Liuba María Hevia, ofreció en competencia seis canciones más equilibradas que las de las primeras jornadas, dos de ellas fuertes candidatas a ganar la edición.

    “Tras de ti”, la primera de la noche y décimotercera en competir, de la autoría de Frank GZS y Adriana Vaz e interpretada por la propia Vaz, a pesar de ser el primer y quizás único pop del concurso, y para nada una mala canción, quedó eliminada. Un arreglo muy pop-rockero que resultó incompatible con la interpretación, no pudieron calzar esta canción inusual dentro del concurso. En ese sentido, la única musicóloga del jurado, Yianela, además de valorar aspectos del pop, aconsejó “revisar la relación melodía-texto” y en ese camino Israel Rojas sugirió “cuidar la afinación”. El tema obtuvo 80.6 puntos.

    “Desengaño”, la segunda canción de la noche, compuesta por Laura Rodríguez y defendida muy bien por Lisandra Pulido, mostró una canción de concurso , con todas las de la ley, al punto que llevó a declarar a Beatriz Márquez “me hace recordar aquellos años cuando participaba en el concurso”. Según Adalberto Álvarez "puede tener una pegada comercialmente hablando", en tanto Israel Rojas, a la par que elogiaba el estribillo, señalaba a su juicio un fragmento del texto en cuanto a estructura que le resultó perfectible. La propuesta logró 82.8 puntos.

    El homenaje musical estuvo dedicado a uno de los compositores más interpretados en la actualidad, Polo Montañez, que en relación con los homenajes anteriores no tuvo el brillo esperado. Abordar a Polo es un reto mayor, toda vez que, desde su estilo único, merece un acercamiento menos improvisado, y con una dirección artística más exigente. Angel Bonne, Waldo Mendoza, Emilio Frías y el exSonando en Cuba, Alcibíades Durrutí, hicieron un gran esfuerzo pero no lograron trasmitir un espíritu coherente, más evidente en la interpretación conjunta de Un montón de estrellas, donde cada quien sonó por su lado y en el que preocupó sobremanera las condiciones actuales del extraordinario Frías, cuyas notas altas sonaron desgarradoras.

    El dúo Saudade defendió la tercera canción de la noche “Pretexto”. Sus integrantes, autores del tema, Daniel Torres y Alejandro Urías, llevaron a escena el piano, con una canción hermosa que por momentos sonaba distinta con cada voz. La pieza, un danzón, con elementos del arreglo que recordaban una habanera, devino en homenaje a la trova tradicional no solo desde la música sino desde el texto con un hermoso sentido poético. En su análisis, Edesio Alejandro comentó, “cuidado con el momento del dúo” y Yianela acotó que “era poco común ver un dúo de masculinidades”. Adalberto Álvarez , con evidente aprecio, la elogió, “cierras los ojos y ves a Cuba”. Con 87.6 puntos terminó esta obra.

    La cuarta propuesta fue “Espera”, de la autoría de Arelis Rivero y con la interpretación de la sorprendente Tania Varona. El tema, sonero por excelencia, de excelente factura, devino en reto para la cantante por la métrica, a veces profusa, que Varona supo atemperar siguiendo los consejos de la profesora de canto Carmen Rosa, un acierto dentro del programa, en lo que sin dudas fue un levantón en la jornada, con el único detalle de un trabajo en el coro acompañante con un tono nada funcional ante la calidad de Tania. Para Adalberto Álvarez no hubo reparos en cuanto al elogio de la propuesta “qué buen tema, qué buen todo, su defensa no pudo ser mejor”, Beatriz Márquez expresó, “yo tenía deseos de salir a escena junto con Tania” y Yianela, en una de las valoraciones más elogiosas de la noche, “una buena canción detiene el tiempo”. La pieza logró un altísimo 89.6 puntos para garantizar su continuidad.

    En este momento sobrevino un espacio para una de las cantautoras más emblemáticas de Cuba, Liuba María Hevia, con una de sus grandes canciones “Con los hilos de la luna”, muestra del extraordinario talento que posee nuestro país y que requiere de un mejor e insistente tratamiento en nuestros medios.

    Las dos restantes canciones sacaron a flote las virtudes y defectos de los concursos, donde si bien se logran promover obras, también se corre el riesgo de la injusticia. ¿Quién pudiera negarle el premio a cualquiera de las dos y bajo cuáles pretextos?. Condenar a “Giselle” por ser demasiado emotiva o menospreciar a “Tentaciones” por ser una obra de orfebrería, no negaría sus modos de llegar al público, ambas con una fuerza demoledora.

    “Giselle” del cantautor Abel Geronés, mostró cuánto puede hacer un creador por defender una de sus creaciones. Geronés dejó de lado su fobia a la frivolidad y se lanzó de lleno a cantar, sabiendo que por ser “el fama” dentro de los competidores, el haber cantado con un miembro del jurado y ya tener un fonograma a sus espaldas, su reto era el mayor, porque tenía que convencer al doble y merecer cada punto del jurado. Que si el final resultó innecesario o atinado, según valoraciones de Israel Rojas y Edesio Alejandro, o la felicitación por parte de Adalberto Álvarez a la musa inspiradora, nada de lo dicho opacarían o engrandecerían una interpretación vibrante, bien del alma, casi indescriptible. Sus 89.6 puntos no alcanzan a medir el todo que puso su creador.

    “Tentaciones” de un autor acostumbrado a estas lides, de la vieja guardia, Roberto Novo, debió ser construida milimétricamente por Jailer Martín, que supo abordar una secuencia de oficio, en una canción muy bien escrita y estructurada. Para Adalberto Álvarez “el arreglo tuvo mucho que ver con el decir de la canción”. Israel Rojas valoró, “es una canción construida de la A a la Z que Jailer defendió bien” y Yianela analizó “es una canción de oficio que no resta espontaneidad, ni sentimiento”. Y que finalmente obtuvo 88.8 puntos para seguir en el concurso.

    Parece que nos vamos acostumbrando, pero las dramatizaciones de cada tema, al contrario, se tornan más pueriles. Suerte que se había guardado lo mejor para el final y sin dudas la próxima semana promete. Los aplausos, confiemos en qu son reales, ¿no les pueden bajar el protagonismo? Es una ceremonia íntima, y no está mal el entusiasmo, pero ni es un programa de participación, ni un reality show, ni una comedia. Cada sonido en Tv tiene una función, y este posee raros aspectos que esos aplausos connotan.

@pistacubana|

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