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Raúl Lora regala otra canción a su tierra, “Ay, Cabo Cruz”

    Muchas son las canciones dedicadas a ciudades o poblados. De las auténticas canciones a La Habana y las que ahora inundan, con más o menos calidad, los medios por el 500 de la capital, nunca se pueden dejar de lado temas como “Bonito, Camagüey” de Ángel Moras Palacio, banda sonora del canal televisivo de esa provincia cubana, o Cienfuegos” y “Santa Isabel de las Lajas” de Benny Moré. Ahora se suma “Ay, Cabo Cruz”, regalo a su tierra, de Raúl Lora en interpretación junto al Septeto Moneda Nacional.

    El actor, presentador, compositor y cantante Raúl Lora, con un obra musical aún incipiente, y no suficientemente entendida, bebe de dos elementos esenciales, la música tradicional y su lugar de nacimiento. Granma como provincia y Níquero como espacio vital, han sido su referente principal a la hora de conformar parte de su obra. “Seguro que yo vuelvo” difundida en 2014 dan fe de ello.

    Al conversar con Lora sobre Cabo Cruz, se siente al joven viajar allí mientras cuenta sobre un lugar mítico, apenas mencionado, al que es difícil llegar por cualquier vía y que cierra el Golfo de Guacanayabo y forma parte del parque nacional Desembarco del Granma. Cuenta la historia que por ahí deambuló Cristobal Colón bautizándolo como Cabo de Santa Cruz, hecho que quedó plasmado en una tarja, 500 años después del acontecimiento.

    Pero Raúl Lora, en su canción, no va a esos detalles históricos, sino a sus sensaciones como habitante de Niquero, al que le dice en la canción “por él yo me muero”, municipio donde queda enmarcado este paraje, casi al natural, entre farallones, olas agrestes y naturaleza casi virgen. Pero ojo, no es un tema ambientalista, sino antropológico, que sutilmente se refiere a sus pescadores, su escasa población que aumenta en verano como lugar de recreo y lo entrañable que resulta para un joven como Lora, ya asentado en una megaciudad como La Habana, volver a sus predios.

    La propuesta, desde el punto musical, es sabrosa, por su sonoridad, tan bailable y sencilla, y con esa música de antaño, que dio origen y forma a todo el regodeo actual, tan cargado de sonidos y que a veces., de tanto, no resulta digerible. Hermoso regalo de Raúl Lora a sus coterráneos y perfecta para celebrar convites y aniversarios en el remoto lugar.

    No es la primera vez que el Septeto Moneda Nacional participa junto a Lora en sus propuestas, colaboración totalmente lógica pues estos “vecinos” de Santiago de Cuba van muy precisos en su ejecución musical, al ejecutar un puro son tradicional y regalar unos coros muy identitarios, que hacen coherente cada pieza.

    Ya está el video oficial grcias al apoyo de varias instituciones granmenses, también cuenta con una grabación de lujo realizada en los míticos Siboney de la EGREM, pero ahora falta lo más complejo, socializar la propuesta, que debiera merecer más artículos y puestas, que equiparen el añejo elitismo en determinados medios de prensa que solo los lleva a hablar de los más viejos, los más internacionales o los más pudientes, dejando a los jóvenes a merced de la suerte y la autogestión, palabreja lógica pero repugnante.

    “Ay, Cabo Cruz” es una temazo, en todas las de la ley, y quizás un punto de giro para aquellos que miran y juzgan la música cubana, y todavía no atienden el canto de cubanía de este “actor que canta” y que se dice además “un aventurero”.

    #Pistacubana distribuirá esta canción la próxima semana y la colocará en sus circuitos de estrenos en la radio cubana.

@pistacubana|

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