Conocer a Omara Portuondo un 24 de febrero es una doble casualidad, fecha e intérprete son para Cuba dos esencias.
La suerte vino porque ella concedió la primera entrevista para el documental "Miguel", que con la anuencia de amigos comenzó su período de rodaje bajo la dirección de Yoel Almaguer.
Omara es tierna, y pedagoga. Siempre está enseñando virtudes. Cuando la tuve ante mis ojos, un tanto pequeña de estatura frente a la grandeza que siempre le he visto en escena, le dije "Omara, para mí es un placer conocerla" y ella enseguida ripostó "¿Por qué todos dicen eso? Si ya casi ni nos ponen en la televisión ni en la radio". Se mostró sorprendida de que yo con 42 años la conociera.
Algunos comentaron que por la edad sería difícil realizar la entrevista. Yo he escuchado en la radio jóvenes de veintitantos años, intérpretes de agrupaciones de moda, que no saben hablar, y no tienen un ápice de amor por la cultura de un país que les ha permitido ser sin merecerlo.
Omara es todo lucidez, es energía y sapiencia, y lo más importante sabe amar y respetar. De su vínculo, puramente cultural, con Miguel Barnet, conoceremos cuando esté listo del documental, pero Omara nos regaló historias personales, especie de pinceladas de su vida y su visión del mundo, que no caben en el documental pero si en el imaginario de todos los presentes.
Nos cantó cuatro canciones, una dedicada a Pinar del Río, esto al saber que el director del documental era oriundo de Consolación del Sur. También nos regaló un fragmento de "20 años" y se lamentó de la poca difusión de María Teresa Vera en los medios, ni siquiera a raíz de su homenaje. Interpretó "Gracias a la vida" cuando le comentamos que David Blanco haría una versión para el documental y reconoció admirarlo mucho y conservar como una vivencia única su participación en el tema y clip "Tarde gris", también poco difundido según nos expresara.
La cuarta canción la reservamos porque es un regalo para Barnet.
Cada vez que terminaba de cantar, corría el escalofrío de la emoción en los presentes. Su voz sigue siendo nítida, potente, única. Sus canciones son memoria viva de la extraordinaria cultura musical cubana. Omara Portuondo no posee ningún título o mérito no merecido. Ha sabido ganarlo en la escena, en la vida (también llena de alegrías y tristezas).
Tarde excepcional, oportunidad de conocer a la humilde Omara que en apenas dos horas nos mostró en donde reside su grandeza.
Ya en la despedida le comenté a modo de broma: "Ya entendió porque le dije que conocerla era un placer" y respondió "placer quiere decir solar".




