Cuba es una país donde la basura musical te la venden muy cara, y su público pertenece a la clase alta o a la prostitución.
Por coincidencia los spots de la televisión y los anuncios de prensa están para las cosas grandes, venidas de afuera, y nuestros pequeños detalles clasifican con poca frecuencia.
Por eso cuando supe que Milada Milhet ofrecería un concierto gratis en la casa del Alba Cultural, gracias a Radio Progreso, en homenaje al 8 de marzo y como nadie lo habia recomendado, sospeché que sería algo bueno que no me podía perder.
El lugar, atestado de personas, todas con una emoción contenida que supo captar Milada Milhet al punto de decir "me va a dar un cosa" vivió un concierto de alto valor artístico con una de las intérpretes más impactantes de la escena cubana actual.
Milada Milhet posee un timbre único, que unido a su técnica vocal te hace estremecer en cada canción, y aunque algunos valoren que no acaba de hallar su camino, sus versiones son tan suyas que convencen.
Canciones de Pablo Milánes, Raúl Torres, Tanya y el santiaguero Luis Felipe Veranes, demostraron que la sensibilidad y el carisma tienen en Milada Milhet un claro ejemplo de la genialidad.
Su invitado fue Emilio Veitía, compositor, arreglista, productor musical e intérprete, que además recién se estrenó en la banda de la Milhet donde ejecuta la batería. Banda con apenas cuatro integrantes, los otros tres ejecutan diferentes variantes de la guitarra.
En su participación como solista, Emilio Veitía cantó tres canciones propias, en una acompañado de su esposa Yoana Borges y en la otra por Milada Milhet en uno de los mejores momentos de la velada.
Habría que ver ese público, con personas entre los 40 y 60 años de edad que disfrutaron cada canción y que ya no encuentran en los medios la música que prefieren, porque una cortina de humo de pésimas canciones lo innundan todo.
Precisamente Emilio Veitía reflexionó sobre la importancia que ha tenido la canción dentro de la cultura cubana para marcar épocas y generaciones y que hoy día se ha subvalorado.
El concierto me conmocionó y supe que habia asistido a uno de los acontecimientos más relevantes de comienzo del año, por eso agradezco a mi famila, mis amigos de toda la vida, y me enorgullezco por haber pertenecido a la generación fanática de Silvio Rodríguez, Pablo Milánes, Carlos Varela, Xiomara Laugart, Santiago Feliú, Síntesis, y Moncada. A todos por haberme dado la cualidad de ir contracorriente y poder disfrutar hasta la esencia presentaciones como estas.
Y el lamento para aquellos que obvian y excluyen momentos así. Aquellos que no lo pueden disfrutar, porque, tengo la impresión, ya se les secó el alma.

