Como parte del proyecto de la clase de salsa para las Kardashians tuve la oportunidad de decidir si bailaba o no con las "celebrities", que dicho así de paso no son muy conocidas en Cuba aunque algunos sigan creyendo en la omnipotencia del paquete semanal.
Ya había bailado el lunes 2 de mayo en la Casa de la Música de Miramar en la presentación de Yoyo Ibarra y su orquesta, y tener la posibilidad de hacerlo de nuevo con "Candela pa la vela" era una oportunidad que no me quería perder.
Formar parte de las siete parejas que bailaron para el reality show "Keeping up with the Kardashians" más que un acto de vanidad o glamour, o cómo dicen algunos "coger vidrio", fue sentirse con la responsabilidad de demostrar que al bailar salsa los cubanos somos la matriz.
Del asombro al estupor viajaron los productores cuando nos vieron en escena derrochando sabor y armonía, como si fueramos bailarines del Conjunto Folklórico Nacional, y más asombrados se quedaron cuando supieron al final que eramos unos cubanos comunes y corrientes que le dieron "candela" al recinto con toda la cubanía y naturalidad que nos sobra.
Ellas y ellos, porque tambien estaba Kanye West, no cabían del asombro de ver una auténtica clase de salsa, no a la europea o a la americana, sino en su cuna, para decirlo mejor, en su salsa, y en sus rostros se expresó la emoción de vivir lo que para un cubano sería estar en los carnavales de Río de Janeiro y ver una secuencia de samba o en los famosos carnavales de Oruro en Bolivia repleto de tradiciones.
El casino es nuestro Big Ben, nuestro Taj Mahal y nuestra Muralla China, y me siento orgulloso de haber dejado a un lado la condición de Coordinador General de Pistacubana para "sudar bailando", como dice una canción cubana de estos días.
Y eso es también sentirse cubano, más allá de cualquier glamour, reality show o celebritancia, porque además compartimos con una "celebriti" de nuestro patio: Yoyo Ibarra, quien 72 horas antes no pudo imaginar que su "Candela pa la vela" estuviera ahí, representando a Cuba durante una hora,hecho que las redes sociales han compartido con una dosis de orgullo, otra de envidia y mucho de sorpresa.



