Ante la dolorosa eliminación de Yordano Brito, integrante del equipo Occidente de Sonando en Cuba, quedó demostrado que el público no tiene nada que hacer a estas alturas del evento.
Es cierto que la popularidad es inherente al desarrollo musical de un artista pero en las dos últimas galas, el “respetable” como algunos etiquetaron durante años, no asumió cómo patrones el talento y la sensibilidad.
Nuevamente las diferencias abismales, salvo en la región central donde hubo empate entre las contendientes y se dio una votación justa, demostró que lo habíamos alertado días atrás sobre insuficiente preparación del público no fue un pataleo desbocado.
¿Está preparado el público cubano para votar en Sonando en Cuba?
Quizás ante esta situación, y con el riesgo de que alguno de estos bien agraciados y menos talentosos ganaran el evento, Sonando en Cuba tomó la decisión de darle a los mentores la posibilidad de quitar estos verdaderos problemas del camino.
Así, Adriel y Duany que debieron terminar algunas emisiones atrás, concluyeron su etapa en el evento. No sin antes predecirles su salida con historias de vida demasiado largas para una jornada dramatúrgicamente lenta que se tornó aburrida.
De ahora en lo adelante no más zona caliente, para eso se “inventó” el premio de la popularidad donde sí puede salir cualquiera, incluso a nivel de regiones.
Ni siquiera el apoyo de Mayito Rivera a Yordano Brito pudo superar la conmoción general del joven y su público. Sin dudas, una experiencia que debe ser muy tenida en cuenta para próximas emisiones.
Sonando en Cuba va muy bien, y ahora más, con la buena noticia de que un jurado internacional y nacional tomará la decisión más importante.



